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Beneficios de la sauna para adelgazar y crear músculo

A lo largo de los años, la evolución humana nos ha permitido desarrollar grande tecnología que a simple vista parece que su único propósito es el de traernos beneficios como sociedad, principalmente debido a las comodidades que estos suponen.

Pero en realidad, ¿esta comodidad en la que vivimos ahora es benéfica para nosotros como especie adaptativa? La respuesta corta sería sí, no obstante, también se trata de una pregunta que merece ser analizada más a fondo para entrañar en los secretos que este nuevo estilo de vida tiene para nosotros y cómo no sólo nos afecta positivamente, sino también negativamente.

La tecnología y cómo nos hace cada vez más débiles

Hay un dicho muy popular que dice “los tiempos difíciles traen hombres fuertes; los hombres fuertes, épocas de paz y, las épocas de paz, hombres débiles”. Vivimos en una época de aparente paz en la que cada vez nuestros cuerpos se van haciendo más débiles si los comparamos con los que tenían nuestros ancestros hace miles de años. Que sí, quizás tengamos una mejor calidad de vida o podamos vivir hasta el doble de años, pero lo cierto es que todo ello lo debemos en sí a la ciencia más no a la evolución de nuestros cuerpos que se vuelven inmunes a más enfermedades, producto de la evolución.

¿Por qué es importante mencionar esto? Porque nuestro cuerpo está diseñado para recibir estrés de vez en cuando, es decir, ponerse en contacto directo con los peligros de la naturaleza; todo aquello que nos lleva a activar nuestros mecanismos de supervivencia y que nos han determinado como la especie dominante del planeta.

La noche es un ejemplo de ello. Hoy en día hay múltiples estudios que indican que la luz artificial ha roto esa brecha que nos hace distinguir entre lo claro y lo escuro, perjudicando considerablemente el ritmo circadiano del cuerpo. Al mismo tiempo, la manera en la que jugamos con la temperatura nos ha llevado a combinar las estaciones, pues en la mayoría del tiempo pareciera que nos apegamos un sólo tipo de clima confortable, llevando al pérdida de la termorregulación.

El aire acondicionado no ha permitido que durante la primavera y sobre todo, en verano podamos disfrutar de temperaturas más frescas. La calefacción nos invita a disfrutar de temperaturas más cómodas durante el invierno. Todo esto nos lleva a que el cuerpo se esté acostumbrando a una sóla temperatura, olvidándonos de los grandes beneficios que el estrés térmico aporta para la salud y el rendimiento en general.

El frío nos ayuda a mejorar la combustión de grasas, mientras que el calor, que depende mucho del sol puede ayudarnos también en el mismo aspecto y al mismo tiempo mejorar nuestra condición aeróbica, eliminar toxinas, etc. Lamentablemente, vivimos en una época en la que la capa de ozono ha sido tan contaminada que ahora, la exposición del sol de manera parece más un peligro que un beneficio, especialmente para la salud de la piel. ¿Estamos condenados? Para nada; las saunas son una de las alternativas que podemos usar para someternos a temperaturas más elevadas y así aprovechar todos los beneficios del contacto con el calor.

1. El sauna para mejorar el rendimiento aeróbico

Entrenar a altas temperaturas resulta benéfico para el rendimiento deportivo, sin embargo, el sauna también puede aportarnos todas estas mejoras debido a las adaptaciones fisiológicas que ocurren en el cuerpo cada vez que entramos a uno.

  • Mejora de la termorregulación: Al tener que lidiar con temperaturas más altas, el cuerpo entra en un estado de supervivencia, utilizando más recursos para regular su temperatura, lo que ayuda a evitar la fatiga producida a causa del deporte.
  • Mejora de la circulación: Cuando hay una mejor circulación de la sangre, también aumenta el número de glóbulos rojos y el volumen plasmático. Esto significa que también habrá una mejor disipación de calor, lo que a su vez incide en una frecuencia cardíaca más baja durante los entrenamientos.
  • Mejora la biogénesis mitocondrial: En otras palabras, esto aumenta el número de mitocondrias en el organismo. A mayor número de estas, mayor será la producción de energía.
  • Mejora la conservación del glucógeno muscular: Esto evita que durante los entrenamiento la pérdida de músculo sea mucho menor, por lo que se da paso al uso de grasas como principal fuente de combustible.

También se realizaron diversos estudios sobre los beneficios de la aclimatción al calor durante los entrenamientos aeróbicos. En ellos se pudo observar que:

  • Dos sesiones de sauna de 30 minutos, durante tres de semanas, es más que suficiente para mejorar en un 32% el tiempo de carrera hasta la fatiga.
  • Cinco sesiones seguidas de sauna durante el mismo periodo ayuda a reducir los tiempos de carreras de 2km.

2. El sauna para estimular el crecimiento de la masa muscular

Sabemos que a lo largo del día, el cuerpo se encarga de sintetizar y degradar proteína. Para que la ganancia de masa muscular sea posible, la síntesis de este macronutriente debe ser mucho mayor que la degradación. En este proceso influyen los entrenamientos de fuerza y la alimentación, especialmente, el consumo de proteína en este último caso.

Sin embargo, hay algunos estudios que indican que el calor también puede tener cierta influencia. Y no es que la sauna mejora la síntesis de proteínas, sino que simplemente limita la degradación de la misma, lo que se traduce en un mayor rango de hipertrofia total. Dos de las principales razones por las que esto ocurre, son:

  • Mejora en los niveles de la hormona de crecimiento: Muchos estudios demuestran que el sauna puede incrementar los niveles de la hormona de crecimiento desde un 140% hasta un 1600%, según la cantidad de sesiones, la duración de las mismas y las temperaturas a las que son tomadas. Por otra parte, un resultado que va de la mano con este último efecto ha demostrado que durante los entrenamientos se puede lograr un mayor levantamiento de peso.
  • Liberación de proteínas de choque térmico: Esto incita a reducir el estrés oxidativo, al mismo tiempo que se reduce la degradación de proteínas. Como resultado, se reduce la pérdida de masa muscular-

3. El sauna como antibacteriano de la naturaleza

Los saunas actúan como un refugio que la naturaleza nos ofrece contra las bacterias. En épocas pasadas, en países como Rusia y Finlandia, las mujeres se encargaban de dar a luz en las saunas.

Esto se debe a que en altas temperaturas, los organismos bacteriológicos no pueden actuar con tanta libertado como si lo hicieran a temperaturas normales. Una de las razones por las que se presenta la fiebre cuando hay alguna infección en el cuerpo se debe precisamente el organismo está luchando contra dicha infección, por lo que la fiebre no debe considerarse como un efecto colateral de situaciones adversas, sino más bien como una cura.

Esta horrible confusión lleva a que actualmente tengamos una predisposición a paliar la fiebre ante los primeros indicios, cuando resulta contraproducente. A menos que haya casos extremos en los que la temperatura elevada pueda ser considerada peligrosa, se recomienda ampliamente no intervenir con este mecanismo de defensa.

4. El sauna para adelgazar

Obviamente, al mejorar el desempeño aeróbico y al mismo tiempo, reducir la degradación de proteína, lo que nos lleva a poder realizar entrenamientos más intensos, es claramente que el sauna nos llevará a adelgazar.

Sin embargo, es importante hablar de este tema en concreto, ya que muchas peronas creen que el simple hecho de meterse 30 minutos en un sauna es la clave para perder grasa sin tener que realizar actividad física o llevar una alimentación adecuada, cuando esto no es así.

Es cierto que con una sesión de peso se puede llegar a adelgazaer de forma notoria, pero esto se debe a la pérdida de líquidos acumulados más no a la grasa en sí. No obstante, hay algunos estudios que indican que con la sauna se puede mejorar el metabolismo y aumentar la sensibilidad a la insulina, dos factores que ayudan demasiado en el proceso de pérdida de grasa.

Sin embargo, esto no da por hecho la idea de que el sauna sea el santo grial para conseguir un cuerpo más estético y saludable, pero sí que puede ayudar.

5. El sauna para la longevidad

Y finalmente, la suma de todos estos factores parece que resultan en una menor mortalidad.

Un estudio llevado a cabo en más de 2000 sujetos asocia el uso de la sauna con la longevidad. Aunque quizás pueda parecer una coincidencia por el hecho de que las personas que usan el sauna tienen una mejor calidad de vida, hay otros estudios realizados en animales que demuestran esta idea.
Además de ello, también existe otro estudio llevado a cabo en humanos que la refuerza, debido a que con el sauna se reduce el riesgo de muerte por enfermedad coronaria. Esto se explica debido a que el uso continuo ayuda a reducir la tensión arterial, al mismo tiempo que se mejora la función del corazón.

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