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7 alimentos que debes evitar si quieres perder grasa

Adelgazar es sin duda un proceso bastante complejo en el que se involucran una serie de factores que, aún si sólo desempeñan un pequeño papel dentro del juego, pueden marcar la diferencia entre un proceso de transformación exitoso y otro que no lo es.

Hoy en día, vivimos en una época en la que es fácil tener acceso a la comida. Claramente, para nosotros como sociedad, podemos verlo como un factor beneficioso, ya que nos permite tener una vida mucho más cómoda, en la que el hambre ha pasado a segundo plano.

Lamentablemente, dicho beneficio también se ha convertido en un arma de doble filo, y es que comúnmente, las sociedades que gozan de este privilegio también se ven envueltas por las sombras de otro problema que resulta igual o incluso más grave que el hambre; es decir, el sobrepeso y la obesidad. Ambas condiciones son alarmantes para todas las organizaciones de salud, y no sólo porque una persona con algunos kilos de más se ve menos estética, sino porque a la larga, pueden ocasionar el desarrollo de diversas enfermedades relacionadas con el sistema cardíaco, respiratorio y circulatorio.

Además de ello, para que la comida pueda ser distribuida a los niveles actuales es necesario sacrificar algunos aspectos con el fin de maximizar la producción y por ende, reducir costos. La comida que más abunda en las cadenas de supermercados no pueden siquiera ser llamados alimentos, pues la mayoría de ellos están compuestos por grandes cantidades de carbohidratos en forma de azúcar y grasas saturadas que no aportan beneficio alguno a la salud.

Estos productos, al contener muchas calorías, también incitan a la sobrepeso, por lo que hoy vamos a mencionarte 7 de ellos que debes evitar a toda costa para que la pérdida de grasa sea efectiva durante el proceso de adelgazamiento.

1. Azúcar de mesa

Durante los últimos años el consumo de bebidas azucaradas ha ido incrementando de forma sorprendente. Esto ha llevado a que como sociedad, vayamos adquiriendo la costumbre de que todas nuestras bebidas (a excepción del agua) deben estar acompañadas con azúcar de mesa para poder disfrutarlas.

Innegablemente, el consumo de este producto es totalmente innecesario ya que, en realidad, no aporta nutriente alguno al organismo, a excepción de los carbohidratos simples en forma de glucosa que ocasionan picos de insulina de un momento a otro.

El azúcar ha pasado a formar parte de nuestra vida diaria debido a que se trata de un producto que crea adicción al permitir la liberación de serotonina en grandes cantidades.

2. Empanizados

Los alimentos empanizados, si bien no traen azúcar, sí que están cargados de grasas, especialmente en países de América donde se acostumbra a freír los alimentos en aceites vegetales comunes debido a los elevados precios que tienen otros aceites más saludables como el de aguacate y oliva.

Además de aportar muchas grasas saturadas, también vienen cargados de calorías de las mismas, por lo que incluso un pequeño filete empanizado puede aportar hasta unas 1000 calorías, a comparación de un trozo de pechuga de pollo a la plancha que no pasa de las 200 calorías por cada 100 gramos.

3. Helados y yogures comerciales

Este tipo de productos son de los más peligrosos que podemos encontrar en el mercado, y es que además de ser muy tentadores también son altamente nocivos para la salud, no sólo por los colorantes y saborizantes artificiales que se les agrega, sino también por el azúcar que se agrega de forma desconmensurada para dar un mayor sabor.

A diferencia de lo que la mayoría de las personas creen, desayunarse un yogur, por muy natural que la etiqueta indique, no es la mejor opción para iniciar el día, aún más cuando se está en un proceso de adelgazamiento. Y es que a pesar de que no contienen muchas calorías, debemos tener en cuenta que la mayoría de ellas provienen de azúcares añadidos, más no de la lactosa. Eso sin mencionar también que los yogures y helados comerciales distan mucho de lo que en realidad serían si se hacen de forma artesanal.

4. Carnes procesadas y embutidos

En los últimos años la OMS ha declarado que este tipo de comidas están asociadas con la aparición del cáncer, exhortando a la población dejar de consumirlos completamente o en su defecto, a lo más mínimo posible.

Y es que es las carnes que provienen de animales criados en granjas industriales se caracterizan por llevar una vida deplorable no sólo por las condiciones en las que son tratados físicamente, sino también por la manera en la que reciben alimentación, siendo que por lo general, estos obtienen sus nutrientes a través de otros productos procesados que incluyen compuestos adicionados como hormonas y antibióticos para acelerar su crecimiento y hacerlos más resistentes a las enfermedades. Al final de cuentas, tales residuos son ingeridos también por el consumidor final, causando enfermedades y alteraciones en el metabolismo que pueden llevar a una mayor acumulación de tejido graso.

Los embutidos también siguen el mismo proceso, pero además de ello también son adicionados con cantidades irrisorias de sal para potenciar su sabor y poder conservarse durante mayor tiempo. El consumo excesivo de sodio, como ya sabemos, está relacionado con la retención de líquidos, que llevan al eventual aumento de peso.

5. Cereales de caja y barritas de fruta

Los cereales de cajas y las barritas de fruta comparten muchas de las mismas características con los yogures y helados comerciales. Esto se debe a que por lo general, los cereales que normalmente comemos en el desayuno son hechos a partir de harinas refinadas, además de que les suelen agregar muchísima azúcar. Entre otros de los peligros de este tipo de productos es que también pueden contener aceite de palma o grasas trans.

Al provenir de cereales ultraprocesados, el aporte nutricional que tienen es demasiado bajo, por lo que no incluyen vitaminas, minerales ni mucho menos proteínas, lo que les convierte en productos que simplemente no sacian y que por tanto, no justifican su consumo.

La buena noticia es que pueden ser fácilmente reemplazados por granos y cereales enteros como la chía, avena, quinoa, salvado, etc.

6. Comidas congeladas

Lamentablemente, para muchas personas resulta imposible conseguir algo de tiempo para prepararse una comida balanceada, siendo que a fin de cuentas se ven obligados a comprar las comidas ya congeladas que se encuentran de forma muy común en los supermercados, tales como la lasaña, pizza, milanesas, etc.

Estos productos, a pesar de que pueden parecer comidas completas, ya que en algunas ocasiones vienen acompañadas de una porción de verduras, lo cierto es que son bastante nocivas para la salud, pues contienen sodio y grasas saturadas en exceso, así como carnes ultraprocesadas.

7. Miel y jarabes

La miel y los jarabes han pasado a formar una parte casi imprescindible de las mesas actuales, gracias a que funcionan como excelentes acompañantes para platillos como los hot cakes. Sin embargo, a pesar de que en la etiqueta, los productos proclaman venir de fuentes naturales como la miel, el maíz, etc, lo cierto es que su concentración a partir de ellos suele ser muy baja, siendo que en realidad están fabricados con aceite de palma y mucha azúcar.

Sin embargo, debemos puntualizar que la miel, no siempre es dañina, al menos no, si se consume de forma natural, es decir, sin sustancias procesadas adicionadas o hechas por procesos sintéticos. No obstante, la miel no deja de ser un azúcar, por lo que en caso de querer consumirla, será necesario moderarse.

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