Nutrición

Las proteínas, lo mejor para adelgazar

Actualizado · 7 min Ver fuentes Cómo trabajamos
Las proteínas, lo mejor para adelgazar
En este artículo
  1. Por qué la proteína ayuda a adelgazar
  2. Saciedad: qué dice la evidencia
  3. Antojos y señales cerebrales
  4. Efecto térmico de los alimentos
  5. Masa muscular y gasto energético
  6. Leucina y síntesis proteica
  7. Cuánta proteína necesitas
  8. Qué pasa con el peso al empezar
  9. Errores frecuentes
  10. Cómo aplicarlo en el día a día
  11. Resumen

Puntos clave

  • La proteína ayuda a adelgazar por saciedad, efecto térmico y protección del músculo.
  • Un desayuno con proteína reduce el picoteo, aunque los estudios cerebrales son pequeños.
  • Digerir proteína consume entre el 20% y el 30% de sus calorías.
  • La referencia es 1,6 g/kg al día, con margen hasta 2,2 en déficit y con entrenamiento.
  • Sin déficit calórico y sin fuerza, la proteína por sí sola no hace el trabajo.

La proteína es el nutriente que más ayuda a adelgazar, pero no por una razón mágica: sacia más, cuesta más digerirla y protege el músculo cuando estás en déficit. Esos tres efectos, sumados, hacen que sea más fácil mantener la dieta y que lo que se pierda sea grasa y no masa muscular.

En este artículo repasamos los mecanismos uno a uno, con lo que dice la evidencia y con las cifras que conviene corregir. Porque la proteína ayuda, sí, pero no hace el trabajo sola: el déficit calórico sigue siendo la condición para perder peso.

Por qué la proteína ayuda a adelgazar

Hay tres mecanismos principales. El primero es la saciedad: la proteína es el macronutriente que más sacia por caloría. El segundo es el efecto térmico: digerirla cuesta más energía que digerir grasa o hidratos. El tercero es la protección del músculo: en déficit, una ingesta suficiente evita que el cuerpo use proteína muscular como combustible.

Ninguno de los tres es espectacular por separado, pero juntos explican por qué las dietas con proteína suficiente se siguen mejor y conservan más masa magra.

Y hay un cuarto efecto, indirecto: cuando la proteína ocupa espacio en el plato, suele desplazar alimentos más calóricos.

Saciedad: qué dice la evidencia

Los estudios que comparan comidas isocalóricas con distinto reparto de macronutrientes encuentran de forma bastante consistente que las comidas ricas en proteína reducen el hambre posterior y la ingesta en la siguiente comida.

El efecto es mayor cuando la proteína se reparte a lo largo del día que cuando se concentra en una sola comida. Y es más claro en dietas de adelgazamiento, donde el hambre es el principal motivo de abandono.

No hace falta medir cada gramo: con una fuente de proteína en cada comida, la mayoría de la gente nota la diferencia en el hambre de la tarde.

Antojos y señales cerebrales

Hay estudios de imagen cerebral que muestran que un desayuno rico en proteína reduce la activación de las regiones asociadas al deseo de comida cuando después se muestran imágenes de alimentos apetitosos. Es un dato interesante, pero conviene no exagerarlo: son estudios pequeños y en condiciones controladas.

Lo que sí es consistente es que un desayuno con proteína reduce el picoteo a media mañana. No hace falta un estudio para comprobarlo: prueba a desayunar solo tostadas y compara con un desayuno con huevos o yogur.

Si el desayuno te cuesta, empieza por añadir un yogur griego o un huevo a lo que ya tomas.

Efecto térmico de los alimentos

Digerir proteína consume entre el 20% y el 30% de sus calorías; digerir hidratos, entre el 5% y el 10%, y digerir grasa, casi nada. Es una diferencia real, aunque el impacto total en el gasto diario es moderado.

La cifra del 25% que circula en muchos artículos es correcta como referencia, pero no significa que comer proteína «queme» un cuarto de lo que comes: significa que una parte de esas calorías se pierde en el proceso de digestión.

Ese gasto extra es real, pero pequeño: no convierte una dieta en un quemagrasas.

Masa muscular y gasto energético

El músculo consume energía en reposo, aunque menos de lo que suele decirse. Aun así, tener más masa muscular eleva el gasto basal y, sobre todo, permite entrenar más y mejor, lo que a su vez mejora la composición corporal.

La proteína contribuye a conservar y ganar músculo, especialmente si se combina con entrenamiento de fuerza. Sin fuerza, la proteína ayuda menos: el estímulo es lo que le dice al cuerpo que use esos aminoácidos para construir.

Esa es la razón por la que las dietas proteicas sin ejercicio pierden más músculo del que parece.

Leucina y síntesis proteica

La leucina es un aminoácido que actúa como señal para iniciar la síntesis de proteínas musculares. Una comida con 25 a 40 gramos de proteína de calidad suele aportar leucina suficiente para estimular el proceso en la mayoría de las personas.

De ahí la recomendación de repartir la proteína en tres o cuatro comidas en lugar de concentrarla en una. No es una regla sagrada, pero ayuda a mantener el estímulo a lo largo del día.

Si haces ayuno intermitente, el reparto cambia, pero el total diario sigue siendo lo que más importa.

Cuánta proteína necesitas

La referencia actual está en torno a 1,6 gramos por kilo de peso al día, con margen hasta 2,2 en personas que entrenan y están en déficit. Las cifras de 1,2 a 1,5 g/kg que se ven en muchos artículos se quedan cortas para quien quiere conservar músculo mientras adelgaza.

Para una persona de 70 kilos, eso son entre 112 y 155 gramos al día. Es más de lo que come la mayoría y menos de lo que prometen las dietas hiperproteicas.

Qué pasa con el peso al empezar

Es habitual que quien empieza a entrenar y a comer más proteína gane uno o dos kilos en las primeras semanas. Parte es glucógeno y agua, y parte puede ser músculo. No es grasa, y no debe interpretarse como un fracaso.

Si la báscula sube y la cintura baja, vas por buen camino aunque el número no te guste.

Por eso conviene medir algo más que la báscula: la cintura, las fotos y cómo te queda la ropa dicen más sobre la composición corporal que el peso total. En adelgazar sin perder músculo tienes el enfoque completo.

Errores frecuentes

  • Quedarse corto: el error más común y el que más músculo cuesta.
  • Concentrarla en una comida: el reparto importa para la saciedad y la síntesis proteica.
  • Confiar solo en batidos: los alimentos aportan micronutrientes que el polvo no tiene.
  • Creer que la proteína compensa el exceso: sin déficit no hay pérdida de grasa.
  • Olvidar la fuerza: sin entrenamiento, la proteína conserva menos músculo.

Cómo aplicarlo en el día a día

Asegura una fuente de proteína en cada comida: huevos o yogur en el desayuno, pollo, pescado o legumbres en la comida y la cena, y un snack proteico si te cuesta llegar. Con eso suele cubrirse la mayor parte del objetivo.

Y si un día no llegas, no pasa nada: lo que cuenta es la media de la semana, no la perfección diaria.

Si entrenas, reparte la proteína alrededor de la sesión sin obsesionarte con el momento exacto: el total del día importa más que la ventana de treinta minutos. Tienes más ideas en por qué es bueno tomar proteínas.

Si te cuesta llegar a la cifra, empieza por el desayuno y la comida: son las dos comidas donde más fácil es añadir proteína sin cambiar el resto del día.

Y si un día no llegas, no pasa nada: lo que cuenta es la media semanal.

Y recuerda que la proteína no sustituye a la verdura, la fruta ni la fibra: el conjunto es lo que sostiene la dieta.

Resumen

  • La proteína ayuda a adelgazar por saciedad, efecto térmico y protección del músculo.
  • Un desayuno con proteína reduce el picoteo, aunque los estudios cerebrales son pequeños.
  • Digerir proteína consume entre el 20% y el 30% de sus calorías.
  • La referencia es 1,6 g/kg al día, con margen hasta 2,2 en déficit y con entrenamiento.
  • Sin déficit calórico y sin fuerza, la proteína por sí sola no hace el trabajo.

Este contenido es informativo y no sustituye la consulta con un profesional de la salud. Si tienes una condición médica, estás embarazada o tomas medicación, consulta antes de seguir cualquier recomendación.

Fuentes

  1. Morton RW, Murphy KT, McKellar SR, et al. A systematic review, meta-analysis and meta-regression of the effect of protein supplementation on resistance training-induced gains in muscle mass and strength in healthy adults. Br J Sports Med. 2018;52(6):376-384. https://doi.org/10.1136/bjsports-2017-097608

Carlos Eduardo Rosas Maldonado

Profesor de Inglés, francés y Aleman, F.L. Personal Training - Director General de Contenidos e Investigación de MiPielSana.com

1 comentario en «Las proteínas, lo mejor para adelgazar»

Deja un comentario