En este artículo
- Qué es el toque de puntas acostado
- Qué músculos trabaja
- Material y postura
- Ejecución paso a paso
- El detalle de la lumbar
- Errores frecuentes
- Progresiones y variantes
- Dónde colocarlo y cuántas series
- Seguridad: zona lumbar y cuello
- Resumen
- Cómo hacerlo paso a paso
- Errores comunes
- Series y repeticiones recomendadas
- Variantes y alternativas
- Preguntas frecuentes
Puntos clave
- El toque de puntas acostado combina flexión de columna y de cadera en un solo movimiento.
- Trabaja el recto abdominal con ayuda del psoas; no es un aislamiento puro.
- La lumbar debe quedar controlada: si se arquea, reduce el rango o flexiona las rodillas.
- Tres series de diez a quince repeticiones, dos o tres veces por semana.
- Si hay dolor lumbar o antecedentes de hernia, mejor el crunch o la plancha.
El toque de puntas acostado es un ejercicio de abdomen en el que, tumbado boca arriba con las piernas extendidas, subes el tronco y las piernas a la vez y llevas las manos hacia las puntas de los pies. Es el clásico «toque de puntas» que se hace en las clases de educación física, y uno de los movimientos que más repiten la flexión de columna con el tronco y las piernas al mismo tiempo.
Es un ejercicio exigente para el recto abdominal, pero también uno de los que más se ejecuta con impulso y con la lumbar despegada. Bien hecho, es un buen ejercicio de flexión; mal hecho, es una carga directa sobre la zona baja de la espalda. Aquí tienes cómo hacerlo con criterio.
Qué es el toque de puntas acostado
Tumbado boca arriba, con las piernas extendidas y los brazos por encima de la cabeza, subes simultáneamente el tronco y las piernas, formando una V, y llevas las manos hacia los pies. Después vuelves a la posición inicial con control.
El movimiento combina flexión de columna y flexión de cadera. Al hacerlo con las piernas rectas, la palanca es larga y la exigencia, alta.
Esa doble flexión es lo que lo distingue de un crunch: allí solo se mueve el tronco; aquí se mueven las dos mitades del cuerpo a la vez.
Qué músculos trabaja
El recto abdominal es el motor principal, sobre todo en su porción superior, al flexionar la columna. Los oblicuos estabilizan y el transverso mantiene la presión abdominal. Los flexores de la cadera, con el psoas a la cabeza, elevan las piernas.
Es un ejercicio mixto: el abdomen y los flexores de cadera trabajan a la vez, y la zona lumbar actúa como estabilizadora. Por eso es tan exigente y por eso conviene controlar el rango.
Si notas que el abdomen no trabaja y todo el esfuerzo se va a la cadera, probablemente estés usando el impulso de las piernas.
Material y postura
Solo necesitas una esterilla. Túmbate boca arriba con las piernas extendidas y los brazos por encima de la cabeza, sin arquear la zona lumbar.
Si el suelo es duro, dobla la esterilla o usa una toalla bajo la espalda. La cabeza descansa y la mirada va al techo.
Antes de empezar, activa el abdomen y comprueba que la zona lumbar está en contacto con el suelo: esa es la referencia para todo el ejercicio.
Ejecución paso a paso
- Desde tumbado, eleva el tronco y las piernas a la vez, flexionando la columna y la cadera.
- Lleva las manos hacia las puntas de los pies, sin forzar el cuello.
- Mantén la posición un instante, con el abdomen contraído.
- Baja despacio, controlando el tronco y las piernas, hasta la posición inicial.
- Repite con el mismo ritmo, sin balancearte.
El ritmo recomendado es de dos segundos al subir y dos o tres al bajar. La bajada controlada es donde el abdomen frena el movimiento y donde se produce la mayor parte del estímulo.
Si al subir necesitas dar un tirón con la cabeza o con los brazos, el peso del cuerpo es demasiado para tu nivel actual: flexiona más las rodillas.
El detalle de la lumbar
La zona lumbar es el punto crítico. Al bajar, si la espalda se arquea y las piernas caen de golpe, la carga pasa a las vértebras. El recorrido debe terminar antes de que eso ocurra.
Un truco útil es mantener las rodillas ligeramente flexionadas al principio: reduce la palanca y permite controlar la bajada sin que la espalda se despegue.
Errores frecuentes
- Bajar las piernas de golpe: la lumbar recibe el impacto.
- Arquear la espalda: el fallo más común y el más lesivo.
- Tirar del cuello: las manos acompañan, no empujan.
- Usar impulso: el balanceo sustituye a la contracción.
- Empezar con piernas rectas: la palanca es excesiva sin base previa.
Progresiones y variantes
Con rodillas flexionadas. El punto de partida: reduce la palanca y permite controlar la bajada.
Piernas semiestiradas. Al estirarlas, el peso se aleja y el ejercicio se vuelve más exigente.
Con las manos hacia un lado. Añadir un ligero giro introduce los oblicuos, aunque conviene moderar el rango.
Si buscas un ejercicio de abdomen con menos carga lumbar, el crunch y la plancha son alternativas más amables.
Dónde colocarlo y cuántas series
Encaja al final de la sesión o como parte de un circuito de abdomen. Tres series de diez a quince repeticiones son suficientes; si necesitas más, la técnica se está relajando.
Dos o tres sesiones por semana bastan, y el trabajo indirecto de sentadillas y peso muerto ya suma. Un abdomen fuerte ayuda a levantar más peso con seguridad y a mejorar la postura.
Seguridad: zona lumbar y cuello
La lumbar es el punto a vigilar. Si aparece dolor, reduce el rango o flexiona las rodillas. El cuello se mantiene relajado: no hay que levantarlo para mirar los pies.
Y si tienes antecedentes de hernia o dolor lumbar persistente, consulta antes de incluirlo. Los mountain climbers y las planchas cubren el trabajo de core con menos demanda de flexión cargada.
Una forma de comprobar si el ejercicio está bien ejecutado es fijarse en el cuello: si al terminar la serie notas tensión cervical, has estado tirando de la cabeza. Otra es mirar la zona lumbar: si al bajar las piernas la espalda se despega del suelo, el recorrido es demasiado largo para tu control actual.
El toque de puntas no es imprescindible. Si tu objetivo es un abdomen fuerte y funcional, hay ejercicios con menos riesgo y más transferencia: la plancha, el crunch controlado, el Pallof press o la elevación de rodillas con la espalda apoyada. Este sirve como variante ocasional, no como base.
Y si lo usas, colócalo al final de la sesión: es exigente y deja el abdomen fatigado, lo que afecta a la técnica de los ejercicios grandes si lo haces al principio.
Un último detalle práctico: la respiración. Suelta el aire al subir y tómalo al bajar. Aguantar el aire aumenta la presión intraabdominal y hace que la serie se corte antes por molestia que por fatiga real.
Y no te compares con quien hace el ejercicio con las piernas completamente rectas y las manos en los pies: cada cuerpo tiene una palanca distinta. Lo que importa es que la espalda esté controlada y el movimiento sea tuyo, no un rebote.
Si practicas otros deportes, ten en cuenta que este ejercicio no sustituye al trabajo específico: es un complemento de abdomen, no un entrenamiento funcional completo.
Como referencia de progresión: cuando hagas quince repeticiones con las rodillas algo flexionadas y la espalda controlada, estira un poco las piernas. No antes.
Y si un día el abdomen está cansado, no pasa nada por hacer una serie menos: el ejercicio no es una prueba de resistencia.
Resumen
- El toque de puntas acostado combina flexión de columna y de cadera en un solo movimiento.
- Trabaja el recto abdominal con ayuda del psoas; no es un aislamiento puro.
- La lumbar debe quedar controlada: si se arquea, reduce el rango o flexiona las rodillas.
- Tres series de diez a quince repeticiones, dos o tres veces por semana.
- Si hay dolor lumbar o antecedentes de hernia, mejor el crunch o la plancha.
También trabaja: OblicuosFlexores de la cadera
El toque de puntas acostado es un abdominal en el que, con las piernas apuntando al techo, subes el tronco para intentar tocar los pies. Trabaja la parte alta del recto abdominal con un recorrido corto y controlado.
Cómo hacerlo paso a paso
- Acuéstate boca arriba sobre una colchoneta y eleva las piernas estiradas hasta que queden verticales.
- Estira los brazos hacia los pies.
- Contrae el abdomen y despega los hombros del suelo, llevando las manos hacia las puntas de los pies.
- Sostén un instante arriba sin dar tirones con el cuello.
- Baja los hombros despacio hasta la colchoneta.
Respiración: Suelta el aire al subir hacia los pies y tómalo al bajar.
Errores comunes
- Impulsarse con los brazos o el cuello en lugar del abdomen.
- Dejar caer las piernas hacia adelante.
- Hacer las repeticiones con prisa y rebote.
Si te cuesta mantener las piernas verticales, dobla un poco las rodillas; la técnica del tronco es lo más importante.
Series y repeticiones recomendadas
| Objetivo | Series | Reps | Descanso |
|---|---|---|---|
| Principiante | 2–3 | 12–15 | 60 s |
| Ganar músculo | 3–4 | 10–15 | 60–90 s |
| Resistencia | 2–3 | 15–20 | 30–60 s |
Valores orientativos. Elige un peso que te permita completar todas las repeticiones con buena técnica.
Variantes y alternativas




Preguntas frecuentes
¿Tengo que tocar los pies?
No es necesario. Llega lo más alto que puedas con el abdomen; con el tiempo ganarás recorrido.
¿Puede molestar en el cuello?
Si tiras de la cabeza, sí. Mira hacia los pies y deja un espacio como de un puño entre la barbilla y el pecho.
Este contenido es informativo y no sustituye la consulta con un profesional de la salud. Si tienes una condición médica, estás embarazada o tomas medicación, consulta antes de seguir cualquier recomendación.
Fuentes
- Garber CE, Blissmer B, Deschenes MR, et al. Quantity and quality of exercise for developing and maintaining cardiorespiratory, musculoskeletal, and neuromotor fitness in apparently healthy adults: guidance for prescribing exercise. Med Sci Sports Exerc. 2011;43(7):1334-1359. https://doi.org/10.1249/MSS.0b013e318213fefb



